Blog · Mantenimiento predictivo
No todos los contratos de mantenimiento funcionan igual. La decisión depende del tamaño de la instalación, la criticidad de los equipos y la capacidad real de tu equipo interno.
Cuando una planta nos pide una cotización, la primera pregunta no suele ser técnica. Es más básica: ¿qué tipo de servicio necesitamos realmente? Un contrato anual con visitas programadas no es lo mismo que una auditoría puntual, y confundir ambos escenarios genera costos innecesarios o, peor, coberturas que no protegen los equipos críticos.
En la práctica, los pedidos que recibimos en Hitraco se agrupan en tres categorías. Cada una responde a una necesidad distinta y tiene implicancias concretas en el presupuesto y la planificación.
Una visita para medir, diagnosticar y entregar un informe. Ideal cuando hay una sospecha de bajo rendimiento o antes de una ampliación.
Visitas trimestrales o semestrales con protocolos fijos. Funciona bien en plantas con equipos críticos que no pueden detenerse sin aviso.
Antes de la temporada alta, se revisan filtros, serpentines y caudales. Útil en depósitos con demanda estacional de climatización.
El formato correcto no es el más barato ni el más completo. Es el que se adapta a tu operación. Estas son las variables que solemos revisar con el responsable de mantenimiento:
Un taller metalúrgico en Mendoza trabajaba con un contrato de mantenimiento mensual que incluía limpieza de filtros y revisión visual de conductos. El problema: nadie medía la pérdida de carga. Los filtros se cambiaban por calendario, no por estado real. Al incorporar una medición trimestral con manómetros de presión estática, el reemplazo pasó a hacerse cuando el filtro lo necesitaba, y el consumo del ventilador bajó un 14% en tres meses.
El cambio no fue técnico, fue de formato. Se pasó de un servicio reactivo a uno basado en datos, sin aumentar la frecuencia de visitas.
Si estás evaluando opciones, empezá por una auditoría puntual. Con ese informe vas a tener datos reales de caudal, pérdida de carga y estado de los serpentines. A partir de ahí, el formato de servicio se define solo: sabés qué se mide, con qué frecuencia y qué umbrales disparan una intervención.
Elegir el formato correcto no es una decisión administrativa. Es una decisión de ingeniería que afecta directamente la disponibilidad de tus equipos y el costo energético de la planta.
Preguntas frecuentes antes de comenzar
Una mirada directa a las dudas más comunes que recibimos en la primera consulta y cómo las respondemos desde la experiencia en campo.
Lo primero que pedimos es el plano o esquema de la red de conductos, si existe. También nos sirve saber la antigüedad de los equipos, el tipo de filtros instalados y si hubo modificaciones recientes en la nave. Con esos datos podemos estimar el alcance del trabajo sin necesidad de una visita previa en todos los casos.
Depende del tamaño de la instalación y de la cantidad de puntos de medición. Para un depósito de 2.000 m² con dos equipos de climatización, el trabajo de campo suele tomar una jornada completa. Si hay que acceder a conductos en altura o desmontar tramos para inspección, el tiempo se extiende. Siempre aclaramos esto antes de confirmar la fecha.
En el informe separamos el diagnóstico de la propuesta de reparación. Si la fuga es pequeña, a veces alcanza con soldadura y una nueva prueba de presión. Si el serpentín está muy degradado, recomendamos el reemplazo y damos el detalle de por qué conviene hacerlo antes de que afecte al compresor o al consumo eléctrico.
Sí, y de hecho lo preferimos. El equipo interno conoce el historial de cada equipo y las particularidades del edificio. Nosotros aportamos los instrumentos de medición y el criterio técnico, pero la coordinación con ellos hace que los resultados se apliquen más rápido y que las recomendaciones tengan en cuenta las restricciones reales de operación.
Entregamos un informe con los valores medidos en cada punto, las condiciones de operación al momento de la prueba y las desviaciones respecto a los valores de diseño. Eso permite que el responsable de mantenimiento tenga una base objetiva para decidir y para comparar en la próxima auditoría.
Depende del tipo de red y del uso. Para conductos de chapa galvanizada en talleres fabriles, lo habitual es una revisión semestral de compuertas y un control trimestral de la pérdida de carga en filtros. En el informe incluimos un calendario sugerido, pero siempre ajustado a la realidad de cada instalación y a la disponibilidad del personal.
Las verificaciones están coordinadas por el equipo de ingeniería térmica de Hitraco. Trabajamos con instrumentos calibrados y con un procedimiento que se ajusta a cada tipo de instalación, desde redes de extracción en depósitos hasta sistemas de climatización en talleres fabriles. Si tenés una duda puntual sobre tu red, escribinos a info@hitraco.com o llamanos al +54 9 11 9470 1915.